Hace tiempo cultivé un espacio en esta red, donde vertía profundas reflexiones sobre el mundo, un lugar que muchas veces no comprendo. Me servía para desahogarme, para darle voz a los que no se atrevían a hablar, por miedo al castigo o a reprobar la materia. Luego me cansé, me quise retirar a meditar y a vivir en paz.
Pero no me dan chance.
Así que después de recibir muchas cartas de mis admiradores, pidiéndome que regresara (en realidad sólo una, pero no lo digan tan fuerte), pues aquí estoy de nuevo.
A dónde iré, de qué hablaremos..., ya lo iremos resolviendo. Pero siempre con ánimo de molestar a alguien. Sin embargo, que quede clara una cosa: aquí no se discrimina a nadie. Y así pues, mientras nos tomamos un café, cuéntame: ¿dónde diablos está mi pantufla?
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